Aumenta el peligro para los felinos en el Amazonas

Sabrina Deyra y Camila Giuliano

La selva  tropical del Amazonas abarca gran parte del noroeste de Brasil, parte de Colombia, Perú y otros países de Sudamérica. Es reconocido por su biodiversidad, ya que allí habitan 2,5 millones de especies de insectos, 2.500 especies de peces, más de 1.500 de aves, 550 de reptiles y 500 de mamíferos, según la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica. En agosto de este año la gobernación de Amazonas declaró el estado de “emergencia climática” por  los incendios forestales favorecidos por el desmonte. Los innumerables incendios no solo afectaron el clima mundial, sino también a los seres vivos de la región. “En la selva amazónica normalmente no hay incendios tan prolongados debido al alto nivel de humedad de algunas zonas que dificulta que las llamas prendan o se extiendan, por lo que los animales no tienen una estrategia para adaptarse”, dijo la especialista en biología Ana Cristina García. 

Las consecuencias de los incendios forestales tienen dos etapas una inmediata y otra a largo plazo, según la bióloga.  Los animales en medio de un incendio por lo general se refugian bajo tierra, en el agua, o pueden morir. Para la especialista, debido al desastre ambiental ocurrido en el Amazonas muchos animales morirán por las propias llamas, el calor o la inhalación de humo.

Por otro lado, la bióloga expresó que es  probable que los efectos a largo plazo sean más trágicos, porque todo el ecosistema de los sectores quemados de la selva se verán alterados. Antes del incendio en la selva amazónica, los animales ya estaba en peligro por la acción del hombre.

La extinción de los felinos se debe a la a disminución de hábitat por el aumento de la agricultura y ganadería, sumado a  la cacería, directa o incidental, que también es una amenaza. Algunos de los que están en mayor peligro de desaparición en el Amazonas en  orden de preocupación son:

Yaguareté: es el mayor felino de América y tercero del mundo después del tigre y el león. Habita en casi todo el continente. Se encuentra en la categoría casi amenazada en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) tiene una población estimada de menos de 50000 ejemplares. Según la fundación Red Yaguareté, en Argentina es una especie protegida y se encuentra en peligro crítico de extinción, esto significa que si no se modifican ciertas amenazas que enfrenta actualmente, podría extinguirse en los próximos años. Las causas que ocasionaron su desaparición en amplias zonas de su distribución original, fueron la pérdida de su hábitat, producida por la deforestación, la caza ilegal por su piel, aunque en menor medida, el seguimiento de los ganaderos que lo matan por considerarlo una amenaza para el ganado y   la caza furtiva sobre sus presas.

Margay: es un felino nativo de América central y del sur. Se caracteriza por sus largos miembros posteriores y su pelaje es amarillo con manchas negras en todo el cuerpo; una de sus amenazas es la caza ilegal con fines peleteros, por lo que su principal depredador es el ser humano. “Está considerada como una especie amenazada por el importante descenso de su población en los últimos 15 años”, manifestó la Escuela Argentina de Naturalistas. La principal amenaza es la desaparición, degradación y fragmentación de su hábitat, deforestada para la expansión de la frontera agropecuaria y el desarrollo urbano.

Puma: es el felino con mayor distribución de América. En varias provincias del país fue catalogada como extinta por la presión del hombre, como consecuencia de la caza y aumento de uso de las tierras para fines agrícola-ganaderos. Está presente en casi toda Argentina, recuperando poblaciones en la provincia de Buenos Aires, “Si bien se ha extinguido o estaría disminuyendo en varias regiones de su amplia distribución, estaría recolonizando algunas zonas” según la Escuela Argentina de Naturalistas. Las poblaciones del noreste serían continuas con las de países vecinos, aunque se recomienda que sean monitoreadas debido a que algunas de ellas pueden estar en riesgo por la persecución directa y la modificación del hábitat.

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